RUTA POR BAVIERA EN 7 DÍAS

Baviera es una zona situada en el sureste alemán cuya capital es Munich. Nuestra ruta por Baviera en 7 días nos llevó a conocer ciudades como Ulm, Fussen y el castillo de Neuschwanstein, Oberammergau, Mittenwald, Munich y disfrutamos en el parque de Legoland en Gunzburgo.

Si quieres disfrutar de una buena temperatura el verano es un época ideal para visitar esta zona aunque probablemente no te libres de la lluvia. Si lo que quieres es disfrutar de los mercados navideños en Munich también es muy buena opción y en primavera y otoño encontraremos muchos menos turistas y mejores temperaturas que en invierno.

PLANNING DE NUESTRA RUTA POR BAVIERA

EN 7 DÍAS

DÍA 1: Vuelo Valencia- Memmingen. Noche en Ulm

DÍA 2: Legoland. Noche en Lego

DÍA 3: Legoland. Noche en Garmisch-Partenkirchen

DÍA 4: Lago Wagenbruchsee, Mittenwald, Garmisch-Partenkirchen

DÍA 5: Castillo Neuschwanstein, Fussen y Sommerrodelbahn Tegelberg (tobogán de verano)

DÍA 6: Oberammergau, Alpine Coaster (tobogán de verano), palacio de Linderhof

DÍA 7: Munich. Noche cerca del aeropuerto de Memmingen

Esta fue nuestra ruta día a día para que puedas organizar tu próximo viaje pero si prefieres que nos ocupemos de toda la organización y reservas así como llevarte una guía de viaje personalizada puedes contactarnos para solicitar un presupuesto.

Es un presupuesto aproximado, dependiendo del destino y el número de personas
Palacio de Linderhof

RUTA POR BAVIERA EN 7 DÍAS

UN REFUGIO DE PAZ EN LOS ALPES PARA NUESTRO PRIMER VIAJE DE 4


DÍA 1 DE RUTA: Vuelo Valencia- Memmingen. Noche en Ulm

Nuestro vuelo sale a las 9.30h de la mañana. Nos levantamos temprano pero a una hora decente. Estamos nerviosos como en todos los vuelos pero es nuestro primer viaje de 4. Nos dejan en el aeropuerto y comienza la aventura. Lo llevamos todo. Tarjeta de embarque, DNI de todos y mochilas cargadas. Facturamos solo una maleta grande para todos. Llevamos dos sillitas para el coche que nos meten en la bodega y el carrito que lo recogerán después. Una mochila cada uno y la mochila portabebés. El carrito nos sirve para llevar todas estas cosas que no podemos llevar encima como chaquetas y el plástico de lluvia.

Nuestro vuelo sale a la hora indicada en dirección al aeropuerto de Memmingen. Llevo a Daniel dormido en la mochila pero me hacen despertarlo antes de despegar para quitármelo de la mochila (no entiendo el porqué). Por suerte vuelve a dormirse al cabo de un rato meciéndolo un poco sin necesidad de levantarme. (Gracias a Dios porque el espacio en los aviones de Ryanair son muy limitados).

Llegamos y enseguida salen nuestras maletas y las sillitas. Buscamos la empresa de alquiler de coches FlexToGo que hemos reservado a través de Booking. No tardamos mucho en encontrarla, está justo detrás de donde están todas las demás. Empieza a chispear y no hay un sitio donde resguardarse mientras que esperamos que atiendan a la familia que había llegado antes que nosotros. Llega nuestro turno y como ya sabía intentan vendernos todos los extras posibles ya que el alquiler había sido muy económico. Nos intentan vender un seguro de 180 euros a todo riesgo por si pasa algo que no tengas que pagar nada y además tampoco tendría que dar ninguna fianza.

Yo tenía reservado un seguro a todo riesgo a través de Booking que me había costado 50 euros con lo que no tenia pensado coger otro seguro. Decimos que no lo queremos. Nos informan también que si tenemos pensado cruzar las fronteras de Alemania hay que pagar un extra dependiendo del país que vayamos. Ya lo había leído en sus condiciones ya que queríamos haber cruzado a Austria pero eran 150 euros más así que decidimos centrarnos en Alemania y no salir de aquí. Por último nos dicen que el coche hay que devolverlo limpio por dentro y por fuera igual que nos lo entregan. Nosotros lo entregamos limpio pero no igual que estaba (el suelo no estaba aspirado) y no nos dijeron nada.

Recordar que para alquilar un coche siempre os van a pedir una tarjeta de crédito a nombre de la persona que hace la reserva. Esto es muy importante sino no os lo alquilarán!

Una vez hemos superado la prueba del avión y hemos recogido el coche de alquiler toca llegar a nuestro alojamiento en Ulm. Estamos a 60 km del destino pero se hace la hora de comer y encontramos un Mcdonalds de camino. Decidimos parar y así no tenemos que ponernos a buscar allí una vez lleguemos.

Con el estómago lleno seguimos hasta llegar a nuestro alojamiento Rioca Neu-Ulm Posto 5, un alojamiento de 10! Muy cerquita del centro, moderno, con habitaciones grandes y con todo lo necesario. Nos hubiéramos quedado aquí muchos más días la verdad!

Una vez instalados salimos a dar una vuelta por el centro de Ulm. Nos sorprende su casco histórico y lo tranquilo que es pasear por sus calles. Venimos del calor de Valencia y poder pasear con pantalón largo y chaqueta se agradece.

En Ulm podemos visitar la Catedral, el casco antiguo lleno de casas medievales, calles empedradas y pintorescos canales. Además es la ciudad natal de Albert Einstein y aunque la casa donde nació fue destruida durante la segunda guerra mundial, un obelisco conmemorativo marca el lugar.

El ayuntamiento, edificio que data del siglo XIV, es conocido por su fachada pintada con frescos renacentistas y por su reloj astronómico.

Recorrimos sus calles y nos fascinaron sus casitas.

Pero nuestra zona preferida fue el que llaman barrio de los pescadores, un encantador barrio con casas medievales y canales perfectos para pasear y disfrutar de la atmósfera histórica.

Ulm se encuentra a orillas del río Danubio, el segundo río más largo de Europa. El paseo junto al río es super relajante y además coincidimos con un hombre que estaba tocando un instrumento que no sabría definir cual era y ese momento nos encantó.

Volvimos pronto al hotel, compramos algo para una cena rápida y desayuno para el día siguiente y nos fuimos pronto a dormir que estábamos cansados de este primer día de emociones.

DÍA 2. Legoland. Noche en Lego

Nos levantamos en nuestro apartamento de Ulm a las 7 de la mañana. Tenemos tiempo suficiente para llegar a las 10h a Legoland, hora en el que abren el parque. Sin embargo vamos con un bebé y a las 8 y media ya empieza a entrarle el sueño. Entre desayunar, tener que volver a dormirlo y preparar una mochila que nos llevaremos al hotel de Lego se nos hacen las 10 y es cuando estamos saliendo. Llegamos a Lego a las 11h y hay tráfico para entrar. Entramos por el hotel aunque existen las dos opciones. Entrar por el hotel o por la entrada principal ya que con el hotel tenemos el parking incluido.

El check-in no podemos hacerlo hasta las 16h así que lo hacemos cuando cierran el parque. El camino desde los hoteles hasta el parque es un paseo agradable entre árboles aunque también están haciendo una obra. Desconocemos que es pero suponemos que será parte de Lego.

Empezamos a subir a las primeras atracciones. Temple Expedition, una atracción en la que vamos montados en un carrito pasando por diferentes escenas y vamos disparando para conseguir puntos.

Dani se monta solo en Maximus, la montaña rusa más especial de Lego. Está pensada para niños a partir de 1.20m, no va muy deprisa pero aún así te llega a poner boca abajo.

Mientras esperábamos que su padre se subiera en Maximus estuvimos jugando con piezas de Lego que habían justo enfrente de la atracción, lo que nos mantuvo muy entretenidos.

Después nos subimos al fire&ice tower, una torre que sube y baja pero no es muy alta y no baja muy deprisa.

Después nos subimos Martín y yo al Pedal a Car, una atracción en la que vas en un cochecito por una vía mientras pedaleas, la gracia es que estás alto y recorres un trozo de parque de forma circular.

Se hizo la hora de comer y nos comimos unos bocadillos que nos habíamos preparado desde casa. Nos sentamos en unas mesitas y a comer.

Una cosa que tenéis que saber es que en estse parque y en toda la zona de Baviera hay muchas avispas. Sobre todo en el parque. Pero es que son como moscas. Se te ponen encima y yo que siempre les he tenido mucho miedo tuve que cambiar el chip y asumir que allí son diferentes. No vi a nadie que les picaran y eso que se te ponen encima.

Después de comer visitamos la zona de Miniland. Son mini ciudades construidas de Lego. Es una cosa preciosa! y encima muchas de las piezas tienen movimiento como los trenes, los coches, los barcos, los molinos… está super bien hecho y no pensaba que me fuera a gustar tanto.

Después de quedarnos un rato embobados mirando los mini mundos continuamos subiendo a algunas atracciones. Subieron Dani y Martín al Captain Nick’s Splash Battle donde subidos en un barco tenían que disparar a otros barcos. Iban con chubasquero pero salieron empapados igualmente…

Y por último estuvimos en la zona de Ninjago donde se subieron en Lego Ninjago The Ride, una atracción muy divertida pero por lo que contaron muy cansada!

A las 19h cerraban el parque pero a las 18h ya no te dejan subir en ninguna atracción. Como no habíamos cogido cena para el hotel nos compramos unas pizzas en el parque y la idea era llevarlas a la cabaña pero íbamos tan cargados y pensamos que iban a llegar frías que decidimos comérnoslas allí mismo en el restaurante. Así ya nos fuimos hacia el hotel donde sólo nos quedaba disfrutar de los parques.

Llegamos al hotel e hicimos el check-in en recepción. A estas horas suele haber bastante gente porque todo el mundo lo hace a la vez y se hacen colas pero funciona más o menos rápido.

Nos dieron las llaves de nuestra cabaña y aparcamos muy cerquita de ella en un numero de plaza que tienes reservado. Nos alojamos en el Legoland Camping barrel que se encuentra dentro del camping y la verdad es que nos encantó la experiencia de dormir en un sitio así. Es pequeñito pero para el rato que estuvimos dentro fue suficiente ya que solo estuvimos literal para dormir.

Como llevábamos una maleta grande para el viaje y sabíamos que el espacio era reducido lo que hicimos fue preparar una de las mochilas que teníamos con todo lo necesario para ese día y el siguiente aunque en verdad había espacio debajo de las camas para guardar las maletas pero fue más cómodo así.

Lo más incómodo en este alojamiento es que no tienes baño propio sino que son los del camping pero es algo que ya sabíamos y por una noche lo llevamos bien.

La verdad es que el espacio está super bien aprovechado, entre cama y cama hay una mesita que puedes sacar o esconder, debajo de las camas hay espacio para guardar cosas y antes de las camas hay unas maderas para dejar cosas y una de ellas se abre y es una neverita. También hay una caja con juguetes de Lego. No le falta de nada!

Antes de que se haga de noche queremos ir a disfrutar de los parques y nos vamos a la zona del hotel Pirata donde Dani y yo disfrutamos de una cerveza mientras Martín juega en el barco. La verdad que este hotel es super bonito!

Después de pasarnos aquí la tarde jugando y nosotros decansando nos vamos a nuestra cabaña para lavarnos los dientes y a dormir. El trayecto de la cabaña al baño de noche se convierte en una aventura ya que hay unos lobos de Lego aullando y justo hay luna llena.

Nos acostamos pronto ya que al día siguiente teníamos el desayuno a primera hora, en el turno de 7.30h a 8.45h.

DÍA 3: Legoland. Noche en Garmisch-Partenkirchen

El desayuno está muy bien, muy completo y muy bueno todo, incluso hay una zona para que los niños jueguen con Legos. Esto es un no parar!

Después de coger fuerzas nos vamos a ver la zona del hotel del castillo y a disfrutar un poco más de los parques del hotel antes de que abran el parque. La zona del castillo nos parece preciosa también, alojarse aquí debe ser un sueño!

Se hacen las 10 y abren el parque, pero empieza a diluviar muchísimo, nos refugiamos bajo el hotel Ninjago hasta que para y emprendemos el camino hacia el parque. Disfrutamos de algunas atracciones que nos quedamos con ganas de subir el día anterior. Subimos primero en las que más colas habían ya que sabemos que luego las colas serán más largas.

Subimos en la montaña rusa del castillo (Fire Dragon) en la que exigen 1.10m de altura y en Dragon Hunt otra montaña rusa más suavecita en la que solo exigen 1m de altura.

Después subimos en el Safari Tour, Canoe Expedition, Piramid Rallye, y Martín jugó en la zona de Adventure Playground, Pirate Playground y en la de Duplo Playground.

Sobre las 16h decidimos irnos ya que teníamos dos horas de viaje hasta nuestro siguiente destino donde pasaríamos las siguientes 4 noches en Garmisch- Partenkirchen.

DÍA 4: Lago Wagenbruchsee, Mittenwald, Garmisch-Partenkirchen

Llegamos a la zona de los Alpes Bávaros de Alemania, una zona que le teníamos muchísimas ganas! La idea era comenzar visitando el lago Eibsee pero llegamos allí y el parking estaba a tope. Así que os recomiendo que si tenéis pensado venir en temporada alta no llegar a las 11 como hicimos nosotros o tendréis que dar media vuelta.

Tuvimos que cambiar de planes y nos fuimos a otro lago que tenía marcado. El Wagenbruchsee. Nos apetecía un día tranquilo después de los días en Lego así que teníamos ganas de lago. Este lago nos pareció precioso y no había apenas gente. Aparcamos el coche y en 5 minutos caminando llegas al lago. La estampa con el lago, las montañas de fondo y las casitas es preciosa. Nos hicimos aquí algunas de las mejores fotos del viaje.

Después de relajarnos aquí un ratito decidimos ir a visitar el pueblecito de Mittenwald ya que lo teníamos muy cerquita, casi en frontera con Austria. Este pueblo es conocido principalmente por su rica tradición en la fabricación de violines pero lo más bonito es que está rodeado por las montañas del Karwendel.

Os recomiendo pasear y perderos por sus calles con canales y preciosas casitas de cuento, a nosotros nos encantó.

Y de regreso a nuestro apartamento decidimos dar una vuelta por el centro de Garmisch- Partenkirchen ya que estábamos muy céntricos, ideal para pasear sin necesidad de coger el coche. Este pueblo no tiene tanto encanto como el resto pero la ubicación era ideal para conocer la zona

Y ya de vuelta en nuestro apartamento nos quedamos un rato en nuestra terracita descansando y disfrutando del buen tiempo que nos estaba haciendo.

DÍA 5: Castillo Neuschwanstein, Fussen y Sommerrodelbahn Tegelberg (tobogán de verano)

Hoy era un gran día ya que íbamos a visitar el Castillo de Neuschwanstein, el castillo del rey Loco o el castillo de la bella durmiente, como le quieras llamar. Y es que este castillo está ligado al Rey Loco, Luis II de Baviera, el cual era un gran admirador de Wagner y soñaba con construir un castillo que pareciera salido de una ópera wagneriana, un lugar que encarnara el ideal romántico medieval.

Pero este castillo también fue inspiración para Disneyland, y es que cuando Walt Disney visitó el castillo en los años 50, quedó tan impresionado que lo usó como inspiración para el icónico castillo de la Bella Durmiente en Disneyland.

Para subir al castillo llegamos en coche hasta el parking. Pagamos 12 euros de parking, independientemente del tiempo que estés, y luego puedes o bien subir andando o bien subir en bus por 3 euros o 3,50 ida y vuelta. Nosotros elegimos la opción del bus ya que hacía calor, íbamos cargados con el carro y además las cuestas eran empinadas. Esperamos unos 10-15 minutos a que llegara el bus y el problema fue que íbamos en el bus como sardinas enlatadas. Éramos demasiadas personas allí metidas y yo con un bebé en brazos y apenas podía cogerme de ningún sitio para no caernos así que imaginaros el panorama.

Tardamos unos 5 minutos en bus y lo primero que hicimos al bajar fue ir al puente de Marienbrucke desde donde se obtienen las mejores vistas del castillo. Eso sí, había un poco de cola para entrar al puente y cuando nos fuimos esta cola era mucho más larga… Pero este puente no podéis perdéroslo.

Después nos acercamos al castillo para verlo de cerca pero no teníamos las entradas para el acceso porque había leído que no merecía la pena y yendo con un niño y un bebé no me apetecía que se pusiera a llorar allí dentro.

Una vez en el castillo decidimos bajar andando porque desde donde te deja el bus hasta el castillo tuvimos que bajar bastante y para volver a por el bus teníamos que volver a subirlo y solo de pensar de volver a meterme ahí con tanta gente… decidimos bajar andando y así no teníamos que subir nada. Evidentemente lo que bajamos fue mucho más pero como es hacia abajo no se hace pesado. Eso si, los que subían no lo estaban pasando tan bien… En mi opción lo mejor es coger la subida en bus y bajar andando, tal y como hicimos.

Y una vez bajo cogimos el coche y nos fuimos a comer al pueblo de Fussen. Comimos en el restaurante Beim Ditsch, con una calidad precio muy buena, sin duda os recomendamos este restaurante!

Cuando terminamos de comer nos dimos un paseo por el pueblo que nos encantó. Para mí uno de los más bonitos de la zona. Su mezcla de historia, el entorno alpino y sus preciosas casitas hacen un entorno perfecto para disfrutar de la naturaleza y la cultura. Además es el punto final de la famosa ruta romántica, una de las rutas turísticas más populares de Alemania.

Muy cerquita se encuentra el puente Lechfall donde se encuentra una cascada en el río Lech que atraviesa Fussen. No caía mucha agua pero es bonito.

Por último nos fuimos a una de las cosas que más ganas tenía de hacer en este viaje. Un tobogán alpino, el Sommerrodelbahn Tegelberg. Este tobogán tiene un precio de 5 euros y los niños menores de 6 años pueden subir con un adulto sin necesidad de pagar un extra. Martín al principio le dio miedo y no quería subirse con su padre pero luego se lo pensó mejor y se animó a subir conmigo y al terminar como ya imaginábamos quería volver a subir, y es que es muy divertido!

Subes hacia arriba ya subido en esto y cuando llegas arriba empiezas el descenso controlando tu la velocidad.

Además la zona está guay porque hay un barecito, una zona de columpios, y puedes pasar perfectamente la mañana o la tarde. Lo malo es que para dejar el coche es de pago y entendimos que eran 5 euros la hora así que fue subirnos y irnos enseguida. Pero luego resultó que no era así sino que era 5 euros para todo el día, de haberlo sabido nos habríamos quedado un rato más.

DÍA 6: Oberammergau, Alpine Coaster (tobogán de verano), palacio de Linderhof

Comenzamos un nuevo día visitando una de las joyas de la zona, el pueblo de Oberammergau. Se trata de una pequeña localidad en Baviera, conocida por su rica tradición cultural y religiosa, así como su tallado en madera. Los artesanos locales son reconocidos por su habilidad para crear figuras religiosas.

Las fachadas de muchas casas están decoradas con frescos pintados en las que suelen representarse escenas religiosas, cuentos populares o temas de la vida rural. Este estilo de arte es característico de la región de Baviera y Tirol, y le da a Oberammergau un encanto pintoresco y distintivo.

Lo mejor para recorrer este pueblecito es perdernos por sus calles. Algunas de sus casas destacan entre el resto como Pilatushaus. Esta es quizás la casa más famosa de Oberammergau. Su nombre proviene del fresco que adorna su fachada, que representa a Poncio Pilato en la escena de la Pasión de Cristo

Pilatushaus

El resto de fachadas las encontramos callejeando por sus calles.

Y por supuesto no podéis perderos las casitas con frescos de los famosos cuentos de Hansel y Gretel y Caperucita Roja. Están a las afueras del pueblo en una zona como residencial. Nosotros aparcamos el coche justo enfrente de ellas y desde allí nos fuimos caminando hacia el centro.

Muy cerquita de este pueblecito se encuentra el Alpine Coaster, otro tobogán de verano de aproximadamente 2.6 kilómetros de longitud, una de las pistas más largas de este tipo en la región. Nos acercamos hasta allí porque el otro nos encantó y este tenía mucha mejor pinta!

En este caso había que subir en un telesilla que te lleva hasta la parte más alta de la montaña. El recorrido es de aproximadamente 20 minutos. Durante el ascenso podrás disfrutar de vistas panorámicas de los Alpes y el paisaje natural, lo cual hace que el trayecto sea una experiencia además de un medio para llegar a la atracción principal.

El precio fue de 15 euros los adultos y 7.50€ los niños de 3 a 5 años, los cuáles debes ir acompañados de un adulto. Y para niños de 6 a 15 años son 11 euros.

Una vez arriba podemos disfrutar de un bonito parque con vistas. Columpios, restaurante, y zona de aventuras. Nosotros no sabíamos que íbamos a encontrar todo esto arriba y nos llevamos una grata sorpresa. La zona y las vistas son preciosas!

Y para bajar ya lo haces en el tobogán subido en el trineo el cual puede alcanzar 40 kilómetros por hora, aunque cada pasajero tiene un control manual que le permite manejar la velocidad. Nos pareció muy divertido y disfrutamos de vistas panorámicas mientras descendemos, nos encantó!

Después de pasar un buen rato en este tobogán que nos encantó decidimos ir al palacio de Linderhof que lo teníamos cerquita. Este palacio no entraba en nuestro planes, queríamos haber ido a otro lago pero nos pillaba más lejos y al final estos planes improvisados se acaban convirtiendo en los mejores.

Nos encantó el Palacio y nos encantó el entorno. Aparcamos el coche y justo al lado del parking hay un río. Pues nos acercamos y Martí quería meterse los pies. No hay nada de profundidad pero el agua está congelada! Pues valiente de él que se metió y cruzó al otro lado. Nos quedamos aquí un rato y fue un momento muy guay del viaje.

Decidimos movernos para visitar el castillo que es a lo que habíamos venido. Lo visitamos solo por fuera ya que estaban a punto de cerrar pero nos pareció espectacular. Este palacio es uno de los tres palacios construidos por el rey Luis II de Baviera y es el único que completó en su vida.

Luis II estaba fascinado por Luis XIV de Francia y quiso crear un palacio que reflejara la magnificencia y el lujo de Versalles, aunque en una escala mucho más pequeña.

Tenemos muchísimas fotos de los jardines del palacio porque era precioso y conforme vas subiendo las vistas son cada ve mejores.

Terminamos la visita y nos vamos a merendar algo otra vez al río. A martín le ha encantado! Se vuelve a quitar las zapatillas y se vuelve a meter, esta vez acompañado de su padre pero al poco rato empieza a chispear y le digo que salga corriendo que parece que va a llover bien! y efectivamente, tuvimos que salir corriendo hasta el coche y llegamos empapados! menos mal que hacía calor!

Y hasta aquí el último día en los Alpes Bávaros. Mañana dejamos nuestro apartamento y nos vamos a Munich!

DÍA 7: Munich. Noche cerca del aeropuerto de Memmingen

Último día del viaje. Toca recoger todo en nuestro apartamento e intentar aprovechar nuestro único día en Munich. El día ha salido lluvioso y parece que en Munich está igual.

Aparcamos el coche a las afueras de Munich con la idea de coger el metro y así evitarnos pagar un parking. Pero al ir a comprar el billete sencillo eran 3.90€ euros cada uno y luego habría que comprar otro para volver. No lo vemos nada económico así que decidimos ir al centro e intentar aparcar por allí y sino pagar el parking. Es domingo así que no hay tráfico y tenemos la suerte de encontrar aparcamiento fácilmente cerca de la entrada al English Garden.

Está lloviendo y hace fresquito y nos parece un engorro yendo con un bebé pero estábamos en Munich y algo queríamos ver. Sacamos paraguas, ponemos el plástico de lluvia al carro y nos acercamos al English Garden, un parque del que habíamos oído maravillas y no es para menos. Incluso con lluvia nos encantó pasear por allí. Este es uno de los parques urbanos más grandes y famosos del mundo. Incluso más grande que el Central Park en Nueva York.

Una de las atracciones más sorprendentes del English Garden es el surf en el Eisbach, un pequeño canal artificial donde se forma una ola constante. Un lugar popular para los surfistas, que desafían las aguas frías del río incluso en invierno. A nosotros nos encantó verlo y nos hubiéramos pasado horas allí!

Después nos dimos una vuelta por el parque hasta la casa del té japonesa, un pequeño rincón de cultura japonesa en medio del parque. En el parque encontramos prados enormes, el río y algún lago con patos y cisnes. Es una maravilla! y eso que sólo recorrimos una pequeñísima parte del parque.

Después nos acercamos hasta la plaza principal, Marienplatz, donde se encuentra el Nuevo ayuntamiento y el antiguo ayuntamiento. Allí cada día a las 11.00, a las 12.00 y a las 17.00h las figuras mecánicas del nuevo ayuntamiento representan escenas históricas de la ciudad.

Esta plaza impresiona mucho el verla en persona ya que creo que las fotos no captan lo bonita que es en realidad! A mí me sorprendió muchísimo y Dani también alucinaba.

Nos acercamos a comer en Hofbrauhaus, una de las cervecerías más famosas del mundo y un símbolo icónico de Munich. Esta cervecería ha sido durante siglos un lugar central en la vida social y cultural de la ciudad.

Aquí puedes encontrar música en vivo, comida tradicional y, por supuesto, mucha cerveza.

Pero cuando llegamos estaba lleno a reventar y no vimos que hubiera algún orden para coger mesa. Por lo que entendí para poder coger mesa tienes que esperar que alguien termine y sentarte tu mismo pero estaba tan lleno, había tanta gente esperando y con tanto ruido dentro que decidimos irnos a otro restaurante donde poder comer más tranquilos. Aún así me parece importante pasarse por allí y empaparse por un poco de la historia del lugar.

Así que encontramos otro restaurante muy cerquita de la plaza, Weisses Brauhaus im tal. Probamos el codillo y comimos fenomenal, sin duda os recomendamos este restaurante!

Y después de comer como seguía lloviendo y teníamos que llegar hasta el hotel del aeropuerto y dejar el coche de alquiler, decidimos irnos ya antes de que se nos hiciera muy tarde.

Munich nos había encantado lo poco que vimos y nos quedamos con ganas de mucho más ya que sólo pasamos 4 horas en la ciudad. Seguro que es una ciudad a la que volveremos algún día y ojalá sea en Navidad porque debe de estar preciosa!»

Y de aquí nos fuimos al hotel que habíamos reservado para estar cerquita del aeropuerto ya que nuestro vuelo salía temprano al día siguiente. Este hotel no tiene recepción a determinadas horas y al parecer los domingos por la tarde no estaban así que hay una máquina en las puertas del hotel, donde hay que poner el número de referencia de Booking y te imprimen la llave. Me pareció super curioso ya que nunca me había alojado en un hotel con auto check-in pero la verdad que me pareció muy sencillo.

Elegimos este hotel ya que el coche teníamos que devolverlo un día antes ya que como el vuelo salía tan temprano la compañía de alquiler no dejaba devolverlo a esas horas. Sin embargo cuando lo devolví tampoco había nadie en la oficina y las llaves las metí en un buzón con lo cual podría haber hecho lo mismo pero al día siguiente temprano…

Pero bueno, devolví el coche e hice el camino de vuelta al hotel caminando. (Las sillitas del coche como eran nuestras las habíamos dejado antes en el hotel) y al día siguiente cogimos un taxi que nos llevara del hotel al aeropuerto para no tener que ir cargados con las sillas y porque era aún muy de noche y no eran horas para salir con dos niños caminando… Al final el taxi nos costó solo 8 euros así que muy bien.

Y aquí nuestra ruta por Baviera en 7 días había llegado a su fin. En nuestro primer viaje siendo 4 habíamos tenido momentos para todo. No todo fue ideal, ya que al bebé no le gusta nada el coche y los trayectos fueron bastante pesados. Tampoco se suele dormir en el carro así que porteamos bastante. Todo es adaptarse pero si que muchas veces puede resultar agotador, hay que ver si compensa o no y en nuestro caso si que compensa bastante y ya estamos mirando próximos viajes juntos!

Si necesitáis más ayuda para preparar vuestra ruta por Baviera en 7 días os dejo por aquí el resto de posts que tenemos publicados:

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